¿Cuáles son las diferencias entre ecológico, biológico y orgánico?

Cuando encontramos en una tienda alimentos identificados como ecológicos, biológicos, orgánicos, eco o bio, es fácil pensar que cada palabra corresponde a un tipo de producción diferente.

También puede ocurrir lo contrario: considerar que, como estos términos están vinculados a la producción ecológica, todos los productos que los utilizan son prácticamente iguales y que, por tanto, la elección puede reducirse al precio.

Ninguna de las dos conclusiones es del todo correcta.

Según la normativa europea, ecológico, biológico y orgánico no constituyen tres categorías diferentes de alimentos. Términos como eco y bio también están protegidos cuando hacen referencia al método de producción ecológica.

Pero que dos productos estén certificados como ecológicos no significa necesariamente que se hayan producido del mismo modo.

La certificación establece unas normas que deben cumplirse. A partir de ahí pueden existir diferencias importantes en el origen, el sistema de cría, la alimentación, el manejo ganadero, los tiempos de crecimiento, el tipo de explotación o la trazabilidad.

Por eso, para elegir una carne ecológica, no basta con comparar si en el envase aparece “bio” o “eco”, ni únicamente su precio. Conviene conocer qué modelo productivo existe detrás.

Entonces, ¿ecológico, biológico y orgánico significan lo mismo?

A efectos de la normativa europea sobre producción ecológica, estos términos hacen referencia al mismo método de producción regulado.

La utilización de una palabra u otra depende en buena medida del idioma, del país o de los usos comerciales. No identifica tres niveles distintos de certificación ni significa que un producto “bio” sea, por definición, menos ecológico que otro denominado “eco”.

Tampoco ocurre lo contrario: que dos productos puedan utilizar estas denominaciones no permite concluir que sean equivalentes en todo lo demás.

La normativa determina los requisitos necesarios para poder comercializarlos como ecológicos. Sin embargo, cada productor puede desarrollar su actividad de formas muy diferentes dentro de ese marco.

Ese matiz es especialmente importante en la carne.

La certificación ecológica establece unas garantías, no convierte todos los productos en iguales

La producción ecológica europea está sometida a unas normas comunes sobre producción, preparación, distribución, etiquetado y control.

Entre otros aspectos, regula cuestiones relacionadas con:

  • La prohibición del uso de organismos modificados genéticamente (OMG), salvo las excepciones previstas por la normativa.
  • La utilización únicamente de determinados productos y sustancias autorizados.
  • La prohibición de la radiación ionizante.
  • Las condiciones de producción vegetal y ganadera.
  • La alimentación.
  • El alojamiento y las prácticas de manejo ganadero.
  • Las medidas para evitar mezclas o contaminaciones con producción no ecológica.
  • La identificación, trazabilidad y control de los productos.

Estas exigencias permiten establecer una base común para los productos certificados.

Pero la certificación no describe por sí sola todos los detalles del modelo productivo.

Dos carnes certificadas pueden proceder de explotaciones diferentes, razas diferentes, territorios diferentes y sistemas de manejo diferentes. También pueden existir diferencias en el tiempo de crecimiento, en el acceso y aprovechamiento del territorio, en la alimentación concreta o en la forma de organizar toda la cadena productiva.

Por eso, el distintivo ecológico es una garantía fundamental, pero no debería ser el único criterio de elección.

¿Qué significa realmente que un alimento sea ecológico?

La producción ecológica no consiste simplemente en eliminar un ingrediente o evitar una determinada sustancia.

Es un sistema regulado que afecta al conjunto del proceso productivo.

En agricultura y ganadería se establecen normas específicas sobre los métodos de producción, los productos y sustancias permitidos, la alimentación, el manejo, las instalaciones, la prevención sanitaria y otros aspectos de la actividad.

Por eso tampoco es técnicamente preciso definir un alimento ecológico simplemente como un producto “sin químicos”.

La normativa determina qué sustancias están autorizadas y en qué condiciones pueden utilizarse, dando prioridad a métodos biológicos, agronómicos, físicos y mecánicos coherentes con los principios de la producción ecológica.

¿La producción ecológica permite organismos modificados genéticamente?

La normativa europea prohíbe el uso de organismos modificados genéticamente en la producción ecológica.

Esta prohibición alcanza, entre otros, a alimentos, piensos, productos fitosanitarios, fertilizantes, material de reproducción vegetal, microorganismos y ganado, con las excepciones expresamente contempladas por la regulación.

Por tanto, la ausencia de OMG no es una característica exclusiva de los productos denominados “bio” frente a los denominados “eco”. Forma parte del marco común de la producción ecológica.

¿Cómo saber si un producto es realmente ecológico?

Más importante que la palabra destacada en la parte delantera del envase es comprobar su certificación y etiquetado.

En los alimentos ecológicos preenvasados producidos en la Unión Europea debe aparecer el logotipo ecológico europeo, conocido como Eurohoja, cuando se cumplen las condiciones establecidas por la normativa.

Logotipo ecológico europeo - Eurohoja

Junto a él deben figurar también:

  • El código del organismo o autoridad de control responsable de la certificación.
  • La indicación del lugar de producción de las materias primas agrícolas, como “Agricultura UE”, “Agricultura no UE” o “Agricultura UE/no UE”, pudiendo utilizarse determinadas indicaciones de país cuando se cumplen las condiciones correspondientes.

En alimentos procesados, el uso del logotipo ecológico europeo implica además que se cumplen las normas aplicables y que al menos el 95 % de los ingredientes de origen agrícola son ecológicos.

Por tanto, ante términos comerciales como “bio” o “eco”, la mejor referencia no es únicamente la palabra utilizada: hay que buscar la información que acredita la producción ecológica.

Certificado ecológico: el punto de partida para comparar

La certificación nos permite saber que se cumplen unas normas determinadas.

A partir de ahí comienza una segunda pregunta que también consideramos importante:

¿Qué modelo de producción hay detrás de esa certificación?

En Campos Carne Ecológica trabajamos exclusivamente con producción ecológica certificada. No mantenemos paralelamente una línea de carne convencional.

Nuestro modelo se apoya en la ganadería ecológica extensiva, con la dehesa como uno de sus principales ecosistemas productivos, alimentación ecológica, crecimiento respetando los ciclos naturales y trazabilidad desde el origen hasta el producto final.

El tiempo de crecimiento también forma parte de nuestro modelo. No buscamos acelerar artificialmente los ciclos productivos, sino trabajar con un manejo ganadero coherente con los ritmos naturales de cada especie.

Son aspectos que van más allá de encontrar una determinada palabra en el envase.

Entonces, ¿qué debemos comparar cuando compramos carne ecológica?

El término utilizado —ecológico, bio u orgánico— no debería ser el criterio principal para elegir entre dos productos certificados.

Es más útil comprobar:

  • Que exista certificación ecológica oficial.
  • El origen de la carne.
  • El tipo de explotación y manejo ganadero.
  • La alimentación.
  • Si se trata de ganadería extensiva.
  • La trazabilidad ofrecida.
  • El modelo productivo de la empresa que está detrás.

Ecológico, bio u orgánico: la palabra no cuenta toda la historia

Desde el punto de vista normativo, ecológico, biológico y orgánico remiten al mismo sistema europeo de producción ecológica.

Por eso no tiene sentido establecer una jerarquía según la palabra utilizada.

Pero tampoco debemos caer en el error contrario y pensar que todos los productos ecológicos son iguales porque comparten certificación.

La certificación garantiza el cumplimiento de unas normas. El origen, el territorio, la forma de criar, la alimentación, los tiempos de crecimiento y la trazabilidad nos cuentan el resto de la historia.

En Campos consideramos que ambas cosas importan: la garantía de una producción ecológica certificada y la coherencia del modelo que existe detrás de ella.